CAÑADA HONDA EN EL OLVIDO

 

 

En septiembre de 2017 se elaboró la memoria para las obras de urbanización de Cañada Honda, un barrio del municipio de Las Palmas de Gran Canaria que pertenece al distrito 5, Tamaraceite-San Lorenzo-Tenoya. La cuantía presupuestada era un poco más de 600.000  euros y con una previsión de ejecución de 6 meses.

Este proyecto se llevó a licitación y adjudicación en septiembre de 2018 por unos 444.894,99  euros, pero como la primera y segunda empresa no pudieron justificar su oferta, demasiado baja, en octubre de 2018 se firma contrato con la tercera opción, CONSTRUPLAN SL, por un importe de 479.950,90 euros. El plazo de ejecución de las obras era de 6 meses a partir del 15 de octubre de 2018. El 5 de abril de 2019 se solicita ampliación de plazo, el cual fue concedido y la nueva fecha de finalización pasa a ser el 29 de junio de 2019.

Y ¿cuál era el objetivo de estas obras? Pues la ampliación, mejora, modernización, adaptación y adecuación del barrio. Estas obras están motivadas “por el estado deteriorado actual en el que se encuentra la urbanización, tanto de los pequeños tramos de acera como del pavimento rodado. También, la falta de una red de pluviales hace que en época de lluvias, la calle Barranco de Tazarte sea de difícil acceso al quedarse cubierta de agua procedente del Barranco. Se actuará también en la calle Lomo del Rincón por ser necesaria la prolongación del muro existente y repavimentar zonas en deterioro”, tal y como se indica en la memoria del proyecto.

No puedo garantizar si las obras han finalizado correctamente y si el ayuntamiento ya las certificó. Según los vecinos que, aunque creen que ha habido mucha  chapuza en la obra, el barrio de Cañada Honda ha mejorado, aunque tampoco hemos tenido lluvias como para una evaluación sobre la red de aguas pluviales. Sólo basta con ver la siguiente imagen para hacernos una idea de lo que podría pasar en caso de lluvia ya que, como se puede apreciar, la limpieza de la canalización brilla por su ausencia.

Lo que sí puedo afirmar, en agosto de 2020, es que Cañada Honda sigue estando en el olvido: que los camiones de limpieza pasan por el barrio de al lado y se marchan sin parar en Cañada Honda, que las rejillas de pluviales están tapadas, que las calles ni se barren ni se baldean, que el desagüe del barranco está lleno de escombros y restos de botellón. Que Cañada Honda es una de las entradas a la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, con unas vistas lamentables por la dejadez del ayuntamiento.

Tanto Cañada Honda como Lomo del Rincón no están señalizados en su entrada por Costa Ayala, en ninguno de los dos sentidos. Y es que vamos a más: ni siquiera aparecen mencionados entre los barrios que forman parte del Distrito Tamaraceite-San Lorenzo-Tenoya en la web del ayuntamiento.

Por no hablar de la falta de limpieza, baldeo de las calles, además de proporcionar contenedores de reciclaje, que fueron quemados en septiembre de 2019 y no han sido repuestos. También carecen de papeleras.

Es necesaria una buena señalización en el barrio, reparación y asfaltado de calles que llevan años sin tocarse. Curvas y cuestas por las que las ambulancias no pueden transitar, lomas de tierra que tapa la visibilidad…

La conexión también es deplorable; es a través de la terminación del paseo hasta la zona de Costa Ayala y, lo que tardas en llegar en coche (9 minutos), se convierten en 38-50 minutos utilizando el transporte público y teniendo que, pongamos desde el ayuntamiento hasta el barrio, utilizar guagua municipal y después transporte de Global. Esto genera un aislamiento a los vecinos al que tampoco se le ha dado solución. Por lo tanto, la utilización de coche privado se convierte en necesidad para los vecinos de Cañada Honda, lo que conlleva espacios para aparcamientos, que tampoco tienen. Los coches son aparcados encima de la acera y el peatón se ve obligado a transitar por la carretera, con el peligro que conlleva.

Prácticamente no existe presencia de la Policía Local y Policía Nacional, algo primordial para garantizar la seguridad de sus vecinos. También está el peligro de los solares, que no están vallados ni limpios; aquí el ayuntamiento debería hacer cumplir la ordenanza municipal para que los dueños de dichos solares los mantengan en perfecto estado de higiene y seguridad.

No tienen local social, ni espacios verdes, ni zonas recreativas para niños y mayores. Muchas de las fachadas necesitan rehabilitación, obras que no llegan al barrio a pesar de que el Cabildo y el ayuntamiento han firmado convenios y subvenciones de este tipo en otras ocasiones, y que en Cañada Honda son más necesarias si cabe, teniendo en cuenta que es la puerta de entrada a la ciudad de LPGC accediendo desde el Norte de Gran Canaria.

La obra de canalización del barranco ha dejado canalizaciones de aguas fecales al descubierto, otras tapadas y algunas arrancadas y no reconectadas. Aunque las nuevas canalizaciones han sido reparadas, no hay certeza de que ya estén bien.

La nueva obra de la carretera de acceso a Lomo del Rincón se está desprendiendo y la lluvia ha arrastrado el sedimento de la base de la misma y tampoco existe malla de seguridad para la prevención de desprendimientos.

Una iluminación insuficiente desde la parada de guagua del colegio al Lomo del Rincón pone en riesgo de atropello a los viandantes, ni se han cambiado los postes de madera por farolas, como recoge el proyecto.

Como ven seguimos teniendo barrios de primera, segunda e incluso tercera categoría para el tripartito. Seguimos sin tener un proyecto de ciudad que abarque la totalidad del municipio, es incomprensible que, en la época en la que estamos, existan barrios donde los peatones tienen que circular por la calzada, al carecer de aceras, donde no tengan conexión a la red de alcantarillado, donde sigamos infrautilizando las aguas pluviales, convirtiéndolas en residuos en vez de utilizarlas para regadío, donde las zonas verdes brillan por su ausencia o, simplemente, los niños no tengan un parque donde jugar y los mayores un espacio donde reunirse. Si esto es gobernar para todos por igual, por favor, que alguien me lo explique porque yo no lo puedo entender.