“Estos son mis principios. Si no le gustan, es su problema”

 


Me sigue sorprendiendo la política, concretamente la actuación de ciertos profesionales de la política, ya estén en el gobierno o en la oposición.

Comenzamos este mandato con la gran polémica generada por la subida de salarios, tanto para los concejales de gobierno como para los de la oposición. Es cierto que esta subida de sueldos, con la que estoy totalmente de acuerdo, se debería haber explicado a la ciudadanía con anterioridad al pleno para aclarar que nuestro ayuntamiento, desde que José Manuel Soria castigó a la oposición, tenía los sueldos más bajos de las 10 principales ciudades de España y un concejal de la oposición cobraba menos que otro de cualquiera de las 20 ciudades más pobladas del país. Con esta subida nos colocamos en el puesto 17.

Las Palmas de Gran Canaria, como gran ciudad que es, permite que un máximo de 20 (de los 29) concejales puedan ser liberados y que cobren por el consistorio. Esto es potestad del alcalde de la ciudad y en este mandato, al ser 17 concejales de gobierno, quedan tres plazas para los de la oposición.

¿Cómo nos encontramos en la oposición ante este nuevo mapa municipal? Pasamos de tener cinco concejales liberados (3 PP, 1 Cs, 1 CC-UxGC) a tener sólo tres, algo que debilita las tareas propias de la oposición. Ante esta situación, me pongo en contacto con el alcalde, Augusto Hidalgo, y le planteo una opción que permita liberar algún concejal más de la oposición. Propongo una liberación parcial y que los concejales que la tengan asuman alguna responsabilidad de gobierno, como puede ser presidir y vicepresidir comisiones de pleno, o entrar en la rotación para realizar bodas. El alcalde acepta esos liberados parciales, pero nos rechaza darles responsabilidades de gobierno. Por lo tanto, tenemos 3 liberados más en la oposición (2 PP y 1 Cs), pero que cobrarán el 75% del salario.

En este punto es cuando comienza la polémica y mi sorpresa. En un principio, estos concejales cobrarían el 75% del salario de un concejal de la oposición. Sin embargo, el tripartito lleva a pleno un cambio en el que el salario de los concejales liberados parcialmente será de acuerdo al de un concejal de gobierno. Y nosotros decimos que no, aunque nos echemos piedras sobre nuestro propio tejado. Queremos que cobren, sí, pero lo que les corresponde, porque si los concejales liberados parcialmente sólo van a realizar las tareas de concejales de la oposición, lo lógico es que el cálculo de su salario sea el del concejal de la oposición.

Esta decisión que tomamos nos acarrea la falta de respeto, los gritos y las amenazas que nos hace el alcalde, algo normal de una persona que, hasta ahora, sólo ha vivido de la política y no es capaz de entender que la honestidad de nuestro concejal liberado parcialmente, la ética y la moral que defendemos en la política, la antepongamos al dinero.

Nos acusa de promover la liberación parcial, y es verdad, pero eso no quita que no estemos de acuerdo con el salario. Nos amenaza con quitarnos al secretario técnico que tenemos asignado, y miente al decir que fui a su despacho a reclamarle más cargos de confianza. No, Augusto Hidalgo, diga la verdad. Yo fui a su despacho a reclamar el mismo trato que otros grupos políticos, porque usted le asignó dos asesores técnicos a su socio de Nueva Canarias, cuando tiene los mismos concejales que nosotros, y se nos asignó uno. Fui a reclamar explicaciones por este agravio comparativo entre grupos políticos con el mismo número de concejales.

Hasta cierto punto puedo llegar a entender la pérdida de control que tuvo el alcalde en el último pleno, a nadie le gusta que le laven la cara, y menos en público. De todas formas, sigo esperando una disculpa, que seguramente no llegará.

Pero lo que más me ha sorprendido es la pérdida de papeles que tuvo la portavoz del PP, Pepa Luzardo, acusándonos de buscar titulares, cuando lo que estaba en juego es dinero público. Y aquí no queda la cosa, también se enfada porque no se le ha informado. ¿De qué le tengo que informar? Le recuerdo que usted es la portavoz del PP y yo soy la portavoz de Cs, y que, igual que no le pido explicaciones de lo que ustedes hacen, ni se le ocurra pedírmelas a mí. Usted ni es mi jefa, ni le permito que se lo crea. Cuando quiera llegar a algún acuerdo, o realizar una actuación conjunta, como partidos de la oposición, venga y hable conmigo, pero no dé por hecho que vamos a acatar sus órdenes.

Desde Ciudadanos en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, estamos abiertos al diálogo, a la colaboración, tanto con nuestros compañeros de oposición como con nuestros compañeros de gobierno. Así hemos actuado hasta ahora, y así seguiremos actuando. Pero lo que nunca van a conseguir es callarnos la boca cuando creemos que algo está mal o algo perjudica los intereses de la ciudad. Nosotros jamás haremos bueno el dicho de “Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros”, porque, si no les agradan, es su problema.

(Foto: agencia EFE)