LA DEJADEZ POLÍTICA

                                

 

Las Charcas de San Lorenzo, el barranco de Tamaraceite, la Cueva de Los Canarios, las Baterías de San Juan, el Castillo de San Francisco, el Aula de la Naturaleza del Guiniguada, la playa de El Confital…, y así podría continuar relatando el abandono que sufre tantas zonas de nuestro municipio. Una dejadez totalmente política que está provocando que nuestra ciudad sea cada vez más gris, sucia y descuidada.

Nos llenamos la boca hablando de turismo, de generación de empleo, de tantos millones en inversiones y yo me pregunto: ¿Dónde se está invirtiendo? ¿En más construcción? ¿En más zonas grises? ¿En más cemento? Porque lo que está claro es que no se invierte ni en el mantenimiento de nuestro patrimonio cultural, ni en la limpieza de nuestros barrancos, ni en la protección de nuestros ecosistemas y medio ambiente.

Dejamos secar las charcas de San Lorenzo y perdemos parte de nuestra historia, porque las aves también forman parte de nuestra historia. Dejamos que nuestros barrancos se conviertan en estercoleros, sin tener en cuenta que, en épocas de lluvia, toda esa basura es arrastrada hacia nuestro litoral. Construimos un Aula de la Naturaleza en el Barranco del Guiniguada (con una inversión de 1 millón de euros) y, hoy en día, lo utilizan okupas, y la inversión que se realizó está llena de excrementos de gallinas y perros. Perdemos la playa del Confital y no nos planteamos su recuperación. Y ¿qué me dicen de la Cueva de Los Canarios? Okupada también y con graves riesgos de desmoronamiento.

Las Palmas de Gran Canaria cuenta con maravillosos lugares que potenciarían el turismo en nuestra ciudad, que generarían nuevas rutas de visita, que podrían convertirse en miradores (Batería de San Juan) o que podrían regenerar la economía de algunos barrios, acercando la población y sus visitantes a estas infraestructuras (Castillo de San Francisco). Pero, desgraciadamente, no hay voluntad política para mantener estos entornos que, no sólo mejorarían el aspecto y el valor patrimonial de nuestro municipio, sino que también generarían economía para nuestra ciudad.

Es una pena que sólo nos preocupemos, y hablemos de estos lugares, cuando llegan las campañas electorales, que no tengamos visión de futuro y sólo nos preocupemos por revalidar cuatro años más de mandato.

Nuestra ciudad necesita reinventarse, proteger los pocos pulmones verdes que nos quedan y crear más, porque con ello también se genera belleza, empleo, bienestar general y, sobre todo, una ciudad más orientada a las personas, ya sean los propios palmenses o sus visitantes.

Pero, para ello, necesitamos otra forma de hacer política, otros políticos que no miren su interés personal, o el de su partido, y que busquen soluciones para nuestro municipio, que no lo dejen morir, asfixiado por el gris y negro y concentrando las inversiones en una única zona de esta maravillosa ciudad que es Las Palmas de Gran Canaria.