“Mis héroes, nuestros héroes”

 

 

Suena el timbre. Es el repartidor del supermercado de mi barrio que, aunque no dispone de servicio online, ha abierto una dirección de correo electrónico para solicitar la compra y te la traen en el día. Es un supermercado pequeño, pero que me saca del apuro diario, ya que las grandes superficies tardan muchos días en suministrarte la compra o, simplemente, han dejado de realizar entregas.

Se llama Ayoze. No para de repartir desde las nueve de la mañana hasta las nueve de la noche y nunca le falta ni una sonrisa, ni una palabra amable. Terminas conociéndolo: de que zona es, si tiene hijos, etc.

Cuando necesito una compra de productos más específicos, sí la hago online. Por regla general no te la sirven en el día, tienes que esperar, llamar… Y, al igual que con Ayoze, terminas charlando con la persona que te atiende, que está en su casa en modalidad de teletrabajo y llegamos, incluso, a hablar de nuestros hijos.

Si necesito medicinas, llamo a Paula. Tiene una farmacia, le envías por whatsapp las recetas, se lo pagas por Bizum y te las trae a casa.

Y César, que se ha visto con una gran cantidad de productos almacenados al cerrar los restaurantes y los bares, se reinventa y hace reparto a domicilio de un aceite maravilloso, unas aceitunas exquisitas, de vinos y laterío.

También está mi médica de cabecera, Victoria. Sabiendo que tengo problemas pulmonares me ha recomendado que salga lo menos posible, y se preocupa en llamar, de vez en cuando (no quiere que vaya a la consulta), para ver cómo sigo. Cuando necesito el parte de baja médica, se lo envío a la enfermera por correo electrónico y me lo devuelve firmado.

Y así llevo, como todos, desde el 13 de marzo, confinada en casa, utilizando las herramientas tecnológicas para conectarme y relacionarme, pero también conociendo a gente nueva, que antes pasaba más o menos desapercibida para mí y ahora te das cuenta de que forman parte de tu vida.

No sé si es cosa mía o nos pasa a todos, pero ¿no notan que la gente es más amable? ¿Que todos nos preocupamos por todos? ¿Que ya no te despides de nadie sin decirle “cuídate”?

Esta pandemia me ha convertido en mejor persona si cabe y me ha hecho valorar, mucho más, el trabajo de los demás. Antes iba al médico y, si no te recibía en la hora de cita, ya estaba impaciente y pensando que estaba perdiendo un tiempo muy valioso para mí. Cuando ibas al supermercado y veías las cajas a tope, llegaba a pensar que te tocó la cajera lenta, y me desesperaba. Hoy te ven con muleta y te abren paso, no hace falta pedirlo, nos hemos hecho conscientes de las necesidades y las limitaciones de los demás.

El único día que salgo, los miércoles para la reunión con el alcalde, siento una tristeza muy grande al ver los comercios cerrados y pienso en esas familias que, de la noche a la mañana, lo han perdido todo. Cosas en las que antes no me fijaba, cosas que antes no valoraba.

Médicos, enfermeras, celadores, policías, bomberos, repartidores, cajeras de supermercados, transportistas, agricultores, ONGs, asociaciones vecinales del tercer sector, servicio de limpieza, trabajadoras sociales… Muchos de ellos con trabajos que no valorábamos lo suficiente, que no éramos conscientes de su importancia hasta que un día te dicen que no puedes salir de casa, que puedes enfermar, que puedes contagiar, que no puedes abrir tu negocio, que no puedes tener contacto con nadie, que puedes morir.

Y ellos siguen ahí, para que no nos falte de nada, arriesgándose a sufrir lo que nosotros, con nuestro confinamiento, estamos evitando. Pero saben que tienen que hacerlo y lo hacen con cariño, con amabilidad, con paciencia. Dándolo todo por el bienestar de los demás.

Sí señores, estos son mis héroes, gracias a ellos volveremos a la normalidad y se merecen todo nuestro reconocimiento.

Espero, y deseo, que la corporación municipal sea fiel al visto bueno que dio a mi propuesta de dedicarles una zona de nuestra ciudad en reconocimiento a su trabajo y les haga ese homenaje que merecen nuestros héroes, un homenaje que debe perdurar en el tiempo, para que nadie olvide lo que estamos pasando y quiénes nos ayudaron a superarlo.