MOVILIDAD EN LAS PALMAS DE GRAN CANARIA: DOS CIUDADES

 

 

En repetidas ocasiones he dicho que la movilidad en Las Palmas de Gran Canaria se ha empezado por el tejado: antes de dar solución al problema del tráfico se ha comenzado a peatonalizar y a quitar aparcamientos, lo que ha derivado en un mayor riesgo de atascos circulatorios.

Si tenemos en cuenta que la mayoría de los vehículos que circulan por la zona baja de la ciudad son propiedad de vecinos de la zona alta y municipios periféricos, no se entiende que primero no se plantee zonas de aparcamiento en las entradas del municipio (con estación de guaguas, taxis, bicicletas…) y se aumente la frecuencia de paso de las guaguas municipales que conectan la zona alta con la baja. Esta sería la mejor acción disuasoria para reducir el tráfico en la zona baja.

Una vez que hemos apostado por los estacionamientos disuasorios, se podría comenzar a reducir aparcamientos, lo que conllevaría que muchos más conductores se lo piensen antes de traer su vehículo privado a la zona baja de la ciudad. Conseguido este objetivo, es cuando se debería iniciar la peatonalización, ampliar la red de carriles bicis, conectar barrios con servicios públicos…

Que todos deseamos una movilidad sostenible y saludable no tiene lugar a dudas, pero también queremos que sea segura y al alcance de todos los vecinos de Las Palmas de Gran Canaria, no sólo de una parte del municipio.

Este equipo de gobierno municipal ha apostado por la movilidad sostenible dentro de nuestro municipio, pero en muchas ocasiones se ha olvidado de la topografía del mismo, y de la imposibilidad del uso de bicicletas y patinetes eléctricos para desplazarse desde la zona alta a la zona baja y viceversa. No es lo mismo circular en bicicleta en llano (zona baja) que hacerlo en pendiente.

En el caso del patinete eléctrico, todavía se agudiza más dicha discriminación. Con la nueva normativa nacional sobre el uso de vehículos de movilidad personal (VMP), que prohíbe circular por las aceras, aquellos que deseen ir en patinete desde Escaleritas a Mesa y López, por ejemplo, deberán ir por la calzada hasta que lleguen a zonas con carriles bici, lo que supone un grave peligro para los usuarios al tener que circular con otros vehículos que van a una velocidad superior a la permitida a los VMP (25 Km/h).

Esta nueva normativa nacional obligará a adaptar las ordenanzas municipales sobre movilidad, por lo que es un buen momento para incluir las modificaciones necesarias que permitan romper la discriminación y preservar la seguridad de los usuarios de vehículos de movilidad personal.

Son muchas las ciudades que permiten utilizar el transporte público combinado con otros tipos de movilidad, y no entiendo porqué Las Palmas de Gran Canaria no puede ser una más.

Además, tenemos que tener en cuenta que la conexión entre zona alta y baja es la de menor frecuencia de paso de nuestras guaguas municipales, por lo que el uso de otros vehículos facilitaría su movilidad.

Si queremos una movilidad sostenible, debemos ofrecer seguridad a los usuarios de bicicletas y/o patinetas eléctricas, contar con carriles seguros y una conexión fluida entre ellos. Tanto los carriles bici, como la conexión entre ellos, deben estar bien asfaltados y con un piso firme y seguro que evite accidentes.

Y, sobre todo, eliminar la discriminación que, en cuestión de movilidad sostenible, tenemos en nuestro municipio. No podemos seguir teniendo ciudadanos de primera y de segunda, no podemos seguir teniendo dos ciudades.

El tripartito debe garantizar el derecho al uso, sin obviar la seguridad, para todos los ciudadanos de Las Palmas de Gran Canaria que opten por otros tipos de movilidad. Para ello, es necesario adaptar la ordenanza municipal a la nueva normativa de VMP y permitir que las líneas de guaguas que conectan la zona alta con la baja puedan transportar bicicletas o cualquier VPM. Hay que estudiar el diseño de la red de carriles bici, con el fin de que no discrimine a los habitantes de la zona alta de la ciudad y, sobre todo, estudiar el estado del asfaltado en los carriles bici, y zonas de conexión, para mejorar su mantenimiento y evitar accidentes.

Lo dicho, esta ciudad no se merece estar dividida, no deben existir ciudadanos de primera y de segunda, debemos exigir los mismos derechos para todos y en todas las actuaciones que se realicen en nuestro municipio. Desgraciadamente, la movilidad es un claro ejemplo de esta discriminación.