“Mujeres contra mujeres”

 

 

Las imágenes que vimos el pasado 8 de marzo en Madrid me han producido una gran tristeza. Nosotras, las mujeres, debemos conseguir que la lucha por la igualdad sea un deber de  todos, sin tener en cuenta la ideología, la raza, la religión ni el género.

Pertenezco a una generación en la que mi padre tuvo que darle poder notarial a mi madre para poder gestionar sus bienes.

Cuando el grupo empresarial en el que trabajaba abrió una nueva empresa y necesitaban un responsable de Informática, no me ofrecieron el trabajo, ya que mi jefe dijo que yo no estaba cualificada. No me rendí, me presenté por mi cuenta al proceso externo de selección y lo gané.

En mi época laboral en la empresa privada, éramos pocos especialistas en sistemas de IBM, y cuando alguna empresa necesitaba personal, nos solían llamar. Cuando recomendé a una mujer, me dijeron que no, que les buscase a otra persona, que las mujeres se quedan embarazadas. Mi respuesta fue que no me volvieran a llamar. Hoy en día, dicha empresa se enorgullece de tener a 7 mujeres en puestos habitualmente ocupados por hombres.

Dejé un trabajo, muy bien pagado, porque recibía un millón de pesetas menos que mi compañero (misma categoría) y, cuando lo reclamé, me dijeron que él era un hombre con cargas familiares y yo una mujer.

He sido la única directora, dentro de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), de un centro de Ingeniería, siempre en manos de hombres. La Universidad ha sido el único centro de trabajo dónde no me he sentido discriminada.

Como concejal en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria he firmado la declaración institucional “Las Palmas de Gran Canaria, ciudad feminista”. He presentado una moción para que las guaguas paren a petición de las mujeres en horario nocturno e intentar evitar agresiones.

Me he pagado mis estudios con becas, he estudiado y trabajado a la vez, he conseguido mis puestos laborales por mi capacidad y cualificación, me he preparado una oposición y he conseguido pertenecer a la plantilla de la ULPGC; no he permitido que me discriminen laboralmente por ser mujer y, ahora, soy la portavoz de Ciudadanos (Cs) en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. Sí, afiliada a Ciudadanos, un partido político a cuyos representantes en la manifestación del 8 de marzo les gritaban que se fueran; un partido político al que no le permiten hablar de feminismo liberal cuando otros dicen que el feminismo es socialista.

A todas esas mujeres que nos intentaron echar de la manifestación del 8 de marzo les digo: ustedes no me representan como mujer, el feminismo no es potestad de ninguna ideología, no caigan en la tentación de imponer sus ideas y actuaciones, como lo han hecho los hombres durante tantísimos años.

Yo no quiero ser un hombre, no quiero ser igual que un hombre, lo que quiero es tener los mismos derechos que ellos y, eso, ninguna mujer me lo va a quitar.

  • Marian Fominaya

    Fantástico Beatriz! 100% de acuerdo contigo. Mi situación es parecida y me he ganado mis distintos puestos a pulso. Nadie me ha regalado nada y he tenido que estar en continuo examen, y más porque he ocupado puestos directivos/ejecutivos en empresas donde dichos puestos estaban mayoritariamente ocupados por hombres (pero he de reconocer que cuando hemos trabajado tiempo juntos me he sentido respetada y valorada por una gran mayoría). Así que igual que tú no quiero ser un hombre, me encanta ser mujer, pero sí quiero que sigamos aspirando a tener los mismos derechos que ellos, y por supuesto que el feminismo «bien entendido» no es potestad de ninguna ideología, ¡¡hasta bueno estaría!!. un fuerte abrazo