Plataformas digitales: educación, entretenimiento y confinamiento

 

 

Más de uno se acordará, en estos días de confinamiento, del alboroto que se montó en la anterior legislatura con respecto al proyecto de espacio digital y la importancia que tenía que, tanto padres, como profesores y estudiantes, pudieran acceder a dicho espacio y se fomentara un buen uso. Que los padres fuéramos conscientes de a lo que jugaban nuestros hijos, que los profesores adquirieran nuevas herramientas tecnológicas que combinaran el aprendizaje y el entretenimiento.

Muchos políticos pusieron en grito en el cielo, otros lo apoyamos, muchos expertos en educación física armaron un gran revuelo con el tema de los Esports, decían que un deporte sólo se puede practicar en un espacio físico y no digital.

Se habló de obesidad, de adicción, de que una tablet en manos de un niño poco menos que le iba a generar un trastorno de su personalidad.

Desgraciadamente ese proyecto quedó en nada y hoy me pregunto ¿y si se hubiera puesto en marcha? ¿y si los profesores hubiesen avanzado en el conocimiento de herramientas tecnológicas para impartir su docencia? ¿Qué está sucediendo con todas aquellas personas que se opusieron y hoy tienen a sus hijos confinados en casa, sin poder acudir a su colegio, sin practicar deporte en espacio físico, sin poder relacionarse con sus colegas?

Esta maldita pandemia que nos ha llegado, que nos ha obligado a permanecer aislados, que el único contacto que tenemos con otras personas es cuando, sin quedar otro remedio, tienes que ir al supermercado o a la farmacia ¿De verdad creen que la podríamos aguantar sin la tecnología?: sin los grupos de whatsapp, redes sociales, correo electrónico, videojuegos, aplicaciones de encuentro, videollamadas,…

Mientras escribo esto, estoy escuchando las risas y los gritos de mi hijo (con un vocabulario, a veces, no el más idóneo) mientras juega online con sus compañeros de waterpolo, con deportistas que practican el juego en espacio físico y digital, le oigo establecer las estrategias, junto con los demás. Y me alegro, me alegro por ellos que, estando acostumbrados a entrenar en agua todos los días, puedan seguir compartiendo algo durante esta cuarentena. Y no son adictos, no son obesos, no están generando ningún trastorno de personalidad.

Pero las plataformas digitales no las estamos utilizando sólo para entretenimiento, también para la actividad física. Mi hijo y yo jugamos al RingFit Adventure y al Fitness Boxing, con la Nintendo Switch, yo al nivel más bajo y él al máximo de intensidad. Y hacemos ejercicio, trabajamos todos los músculos de nuestro cuerpo mientras jugamos y nos divertimos, y vamos pasando de nivel. Incluso nos picamos para conseguir llegar al nivel del otro.

Finalmente, también le hemos visto utilidad en la educación. La mayoría de los estudiantes las están utilizando para continuar con su aprendizaje y, aquí, es dónde se está generando las mayores diferencias. En aquellos centros educativos que se han tomado en serio estos medios, sus estudiantes apenas están teniendo diferencia con las clases presenciales, incluso algunos colegios siguen manteniendo el horario lectivo, utilizando herramientas como el Google Classroom, el Zoom,… Otros, desgraciadamente, no han tenido esa suerte, muchos de sus profesores no van más allá del correo electrónico y, aunque el Gobierno de Canarias tiene una plataforma educativa como es EVAGD, son pocos los profesores que saben utilizarla y sacarle el máximo provecho, la mayoría llegan a colgar material y marcar tarea para que los estudiantes la suban a la plataforma, o realizar algún tipo de cuestionario online.

EVAGD ofrece infinidad de recursos para todas las materias que puede hacer más ameno el aprendizaje, pero el profesorado no está preparado. ¿Culpa de ellos? ¡NO! Culpa del sistema educativo que no ha puesto empeño en integrarlo dentro de las actividades escolares. A un profesor que está con 30 estudiantes en clase y que lleva una media de 4 clases, es prácticamente imposible que saque tiempo para ponerse al día en estas herramientas. Se necesita personal que trabaje con ellos, que les ayude a configurar su curso en la plataforma, que “les venda el producto” y eso no lo tenemos, ni quisimos tenerlo. Ni siquiera tienen la obligación de usarla, unos lo harán y otros no. Unos estudiantes pasarán la cuarentena sin perder docencia y otros no. Estoy convencida que la en las pruebas de acceso a la Universidad de este año se verá qué centros han sido capaces de estar al día en el uso de herramientas que permiten la docencia no presencial y los que no.

Lo dicho, si en la legislatura anterior se hubiese puesto en marcha el proyecto de espacio digital, otro gallo nos cantaría hoy, sobre todo en educación y entretenimiento.

 

Beatriz Correas Suárez

Doctora en Informática. Profesora titular de la ULPGC